Limites entre lo cursi y lo profundo

Lo cursi

En ocasiones, las actitudes de los jóvenes son blanco de críticas entre los propios adolescentes. ¿El motivo? La cursilería. Sin embargo, quienes piensan así, a veces dejan de disfrutar momentos únicos de la vida.

Lo cursi es difícil de definir. Habitualmente, se emplea para  calificar a alguien demasiado sentimental o que se vale de métodos románticos “pasados de moda”. Claro, esta descripción pasa por múltiples variantes pero casi siempre viene acompañada de un significado despectivo.

Y es que la adolescencia es una etapa bien complicada cuando de gustos y actitudes se trata. En ese momento todos pretenden ser originales y sorprender. Pero para muchos no pasa de ser una postura cursi que nada aporta.

Las actitudes cursis están matizadas con múltiples variantes en la moda, el lenguaje o la música. Pero casi siempre el amor es el responsable de que se cometan tales actos. Pueden ir desde un piropo meloso, una frase manida o el envío de una carta hasta una declaración de amor pública. Todo depende de la imaginación y las características de cada quien.

Como lo cursi es algo subjetivo (no es una verdad científica ni mucho menos), no siempre genera rechazo. Por el contrario, en algunas ocasiones funciona, sobretodo si estamos en plan de conquista o comenzando un noviazgo. Siempre se siente bien que quien nos gusta tenga atenciones especiales con nosotros.

Claro, hay que evitar sobrepasar los límites pues todo en exceso es malo y entonces corremos el riesgo de echarlo todo a perder.  De lo que se trata es de evitar la ridiculez y el mal gusto para que a la vuelta del tiempo, terminemos riéndonos  a carcajadas de aquellas locuras infantiles, cursis o pasaditas de época pero que en su momento surtieron efecto.

 Ciertamente no todos piensan igual. Lo que para unos puede ser cursi, ridículo o pasado de moda para otros puede ser muy profundo y sincero. Por eso, la opinión de algunos no tiene por qué detener las iniciativas de los demás. ¿Quieren un consejo? Si realmente se sienten bien haciendo algo y es por una buena causa, adelante, no hay por qué detenerse. 

Todos, en algún momento, hemos sido cursis y eso, necesariamente, no tiene que ser negativo. El secreto está en conocer nuestros límites e intentar ser felices, más allá de lo que puedan pensar los demás. Por eso, déjate llevar por tus sentimientos, sin perder nunca el rumbo de tu propia vida.

 

 

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