Hasta que alcance la vida

La atención al paciente grave en edad pediátrica en la provincia de Matanzas gana en calidad, a partir de la remodelación de la sala de cuidados progresivos del Hospital Pediátrico Eliseo Noel Caamaño.

La sonrisa de Christopher es motivo suficiente para iluminar el rostro de Judith y sacar fuerzas de donde parecen no existir. El tiempo y las constantes complicaciones médicas de su hijo la han hecho fuerte y enriquecido su amor.

Judith relata los inicios de su enfermedad. “Cuando mi niño cumplió los cinco meses lo traje aquí con un catarro muy fuerte. Decidieron dejarlo ingresado por el alto riesgo de su hipotonía. Desde entonces no he salido del hospital.”

El pequeño lleva cerca de dos años en la sala de cuidados progresivos del Hospital Pediátrico Eliseo Noel Caamaño de Matanzas.  Cada día implica nuevos retos y una lucha constante por la vida.

El Dr. Ricardo Busto, Jefe de la sala, junto a su equipo de trabajo mantiene el cuidado de manera constante. “Christopher tiene una enfermedad que es de nacimiento, una atrofia muscular espinal. Es un niño que no se mueve y su vida depende de estar acoplado a un ventilador permanentemente. Hace todas las complicaciones normales por la condición de estar conectado a un equipo de ventilación. Además  es un niño que está viviendo dentro del hospital y eso lo vuelve  más vulnerable. Lleva con nosotros más de un año y medio de su vida en esta sala, luego de que fue reabierta.”

La dedicación de la familia y del personal médico de la sala determinan que hoy Christopher se mantenga estable. Sin embargo, los temores siempre rondan.

Judith, con lágrimas en los ojos, habla del constante susto en que vive. “Es muy difícil porque sabes que va a fallacer algún día pero no conoces cuando. Todo te asusta y cada día te encariñas más porque es un pedacito de ti. Pero hay que sacar fuerzas de donde no las hay para estar aquí con él y brindarle todo tu amor. Pero, es muy duro, incluso cuando tenga la esperanza de tener más niños, que en mi caso es muy dfícil.”

Para el personal de la sala, Christopher es un paciente especial. El Jefe de la sala agrega su parecer sobre esta relación médico – paciente donde se interponen lazos afectivos que hacen más llevadera su estancia en el hospital matancero.

“Somos sus amigos y también su familia. En el caso de Chistopher, por ejemplo, pasó aquí su primer añito y nosotros se lo celebramos en el hospital. O sea, que llega a formar parte del colectivo de la sala, particularmente de la familia y de los médicos que trabajamos con ellos. Es una relación muy fuerte y cuando suceden cosas desagradables también nos afecta como familia que nos consideramos que somos.”

El próximo diciembre Christopher cumplirá 2 años y aún cuando no pueda moverse, caminar o decir mamá, bastará su sonrisa para dar ánimo a Judith y seguir adelante hasta que alcance la vida.

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