Las malas pasadas de la vida

Hace meses que no me siento a escribir. Mi vida a dado un vuelco de 360 grados desde febrero último. El nacimiento de mi hija Lena y la enfermedad de mi padre me han mantenido alejada de estas páginas, aún sin quererlo. Más  cuando ya no tengo a mi padre a mi lado. Su enfermedad no tuvo cura y desde hace poco más de un mes dejó de estar con nosotros.

Justamente una mala pasada. Y de las peores diría yo. El dolor no desaparece aún, duele, y tanto, que oprime el pecho. Una mala pasada pues no hizo caso en el momento oportuno y no dejó de fumar. No oyó nuestros consejos y tampoco acudió al médico. Y eso desencadenó luego todo el dolor y sufrimiento de estos 8 meses.

Descargo un poco toda mi ira, mi impotencia de no poder hacer nada   ni antes ni ahora. Se me fue como un suspiro y aún no lo creo. Tan loca es la vida, tan poca cosa.

Sólo me queda el recuerdo, las imágenes, la risa y el llanto, la vida y la muerte, la alegría y la oscuridad, la risa y el llanto. Todo se mezcla y a la vez se separa. Quede en paz donde quiera que esté mi padre y lleguen estas líneas como regalo divino a su existencia y también como justo agradecimiento a tanto y tanto cariño para conmigo.

 

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Curas desde el alma

Más que un reportaje Curas desde el alma es una  lección de vida y de perseverancia para los familiares de pacientes aquejados con enfermedades malignas desde pequeños. También una muestra de la preocupación dle gobierno cubano en materia de salud a pesar del constante hostigamiento de Estados Unidos durante más de 50 años por causa del bloqueo, al negar la compra de numerosos medicamentos para tratar esta enfermedad.

Las enfermedades malignas afectan, hoy en día, a un por ciento considerable de personas en Cuba. Dentro de ellas, los niños y adolescentes inciden en el número de casos.

No resulta nada fácil afrontar el hecho de que la vida de los hijos penda de un hilo, siempre en riesgo Y es que la atención a pequeños con enfermedades malignas entraña verdaderos retos, no solo para los especialistas sino también para la familia.

Mas la confianza, la estabilidad sicológica y el amor siempre deben primar.

En la provincia de Matanzas, específicamente en Hospital Julio M. Aristegui de Cárdenas, funciona una sala de Pediatría para niños con enfermedades crónicas de baja prevalencia.

Allí se atienden pacientes de los municipios Cárdenas y Martí. Las patologías más frecuentes se asocian a las enfermedades malignas del Sistema Linfo Proliferativo entre los 4 y doce años. La labor del equipo médico contribuye a detectar los posibles casos para luego remitirlos a la capital.

El seguimiento a los principales signos de alarma resulta esencial a la hora de detectar a tiempo cualquiera de estos padecimientos. A esto se une el tratamiento multidisciplinario y las consultas  sistemáticas acompañadas de un correcto diagnóstico.

La mejor garantía para los pequeños con patologías oncológicas y su familia es acudir a los especialistas y una vez iniciado el tratamiento no abandonarlo. Así la historia podría tener otro final siempre del lado de la vida.