¡¡¡Adiós Carilda!!!

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Nos hemos quedado sin Carilda Oliver Labra: se nos ha perdido una mujer. Pero ella sus noventa y seis años los vivió —léase bien: los VIVIÓ— con intensa o casi tempestuosa autenticidad.

Dueña de sí y de su entorno, se habrá situado a menudo, voluntariamente, entre la vida y la imagen; pero su existencia fue, sobre todo, un hecho de plenitud vital, calificativo que aquí parecerá pleonástico, aunque no se puede aplicar por igual a todas las vidas.

Si no se piensa mucho en los que seguramente habrán sido sus sufrimientos, sus desgracias, será por lo mucho que se afanó en no darle tristezas al mundo, sino alegrías. Nada —léase bien: NADA— consiguió menguar su patriotismo. Ahora que tendrá —como quería que le ocurriese al final del camino— toda la tierra de su patria sobre lo que de ella queda materialmente hablando, y nos deja sabores de mar al sur de la garganta, sabremos la importancia que tenía saberla viva —vuelvo a precisar: VIVA, con mayúsculas, para compensar la falta de otros recursos con que marcar énfasis en Facebook— entre nosotros. Y no la idealicemos, porque eso sería empobrecer su complexión humana.

(Tomado de la página de Facebook de Luis Toledo Sande)

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Se me ha perdido un hombre…

Un poema de Carilda Oliver Labra como regalo a quienes aman este género y más si se trata de finos versos inspirados en el amor.

Se me ha perdido un hombre.

Y lo busco por cifras y guitarras,
por hierbas y entrepisos,
en el cielo,
en la tierra,
dentro de mí.

Se me ha perdido un hombre.

Y me quedo temblando
como quien no come sino polvo,
como quien ya extravió la sombra. (más…)

Mi madre

Hoy se celebra en Cuba el Día de las Madres. por eso quiero dejarles un regalo a todas ellas. Un poema de esa mujer grande que tiene la literatura en Carilda Oliver Labra cre oque es suficiente homenaje aunque el mejor reconocimiento llega con el cariño cotidiano.

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Mi madre

Mi madre es esa niña sin padre y sin muñeca
que nos hizo la carne y el alma del verano.
Usa vestidos serios y ya no toca el piano,
pero aquí en nuestra casa ha sembrado una areca.

Propietaria de todos los pañales del mundo,
por jugar con nosotros se olvidó de ir a misa;
y ya veis: le ha salido una iglesia en la risa.
Su delantal es sabio como un libro profundo. (más…)